¿MIRA QUÉ PASARÁ CON TU CUERPO SI COMIENZAS A COMER 2 CLAVOS DE OLOR POR DÍA?

Los clavos de olor son un capullo de una flor rosada, seca y fragante, que proviene de un árbol de hoja perenne originario de Indonesia. Es una de las especias más escogidas y usadas en el mundo. Además del sabor dulce que les dan a los platos a los que son agregados, los clavos son muy conocidos por sus propiedades medicinales.

Al aumentar la cantidad de glóbulos blancos en el cuerpo, los cuales nos ayudan a combatir las infecciones, los clavos de olor son una de las mejores cosas que podemos ingerir para el apoyo inmunológico. Y eso es todo gracias a la vitamina C que contienen.

Los clavos se pueden usar como un remedio para los problemas digestivos, ya que aumentan la secreción de enzimas. También reducen los gases y las náuseas. Sin mencionar que los clavos están llenos de fibra, lo que promueve la salud digestiva y ayuda a prevenir el estreñimiento. La mejor manera de tratar estos problemas con los clavos es consumirlos en polvo o tostados con miel.

Esta especia tiene propiedades anestésicas locales. Si tienes dolor de muelas, mantén un clavo encima del diente fastidioso para eliminar la molestia hasta que puedas acudir al dentista.

El hígado es el encargado de desintoxicar nuestros cuerpos y metabolizar los medicamentos que tomamos. El eugenol presente en el aceite de clavo mejora la función hepática.

 

El eugenol también le da a los clavos sus propiedades analgésicas y antiinflamatorias. Una forma de aprovechar esto es usar esta especia como un remedio para el dolor de cabeza. Puedes hacerlo de dos maneras: ingiérela o úsala de forma tópica. Si prefieres consumirla, puedes mezclar polvo de clavo de olor y sal de roca en un vaso con leche y beberlo para aliviar el dolor de cabeza. Si quieres ir por la ruta tópica, puedes remojar los clavos en aceite de coco y masajear tus sienes para sentir alivio.

Los clavos tienen ciertos elementos como flavonoides, manganeso y eugenol que promueven la salud de los huesos y las articulaciones. Estas sustancias aumentan la densidad ósea, están involucradas en la creación de tejido óseo y transportan minerales saludables a nuestros huesos.

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